viernes, 28 de septiembre de 2007

Piezas de un pùzzle


Él la esperaba ansioso con un ramo de flores en la sala de espera del aeropuerto, nervioso por el encuentro que iba a producirse en pocos minutos. La había conocido por azar, o por lo que otras personas llamarían Destino, en un intercambio de comentarios en sus respectivos blogs de Internet. Pronto ese intercambio dio paso a que hablaran por un chat, y la chispa fue surgiendo poco a poco. Llegaron incluso a verse por webcam: algo apenas sexual, pero si tierno y con un cierto sentimiento romántico. Muchas veces se lamentaron de estar tan lejos el uno del otro y se preguntaron como sería el día que estuvieran frente a frente…Ese momento había llegado.

La inseguridad que le embargaba no tenia sentido, porque ya se conocían sobradamente, pero pensaba que quizás la defraudaría por su físico, porque cuando hablaba por la Red no era tan tímido como en vivo... Se le ocurrían mil motivos por los que aquel encuentro no iba a salir bien, pero ya no había escapatoria. Ella llegaba ya, y el no podía (ni quería, a pesar de su inquietud) irse de allí.

Ella viajaba hacia él pensando en lo que dejaba atrás, tanto en su tierra como en su corazón, y por un momento quiso volver atrás, volver a la rutina de siempre, a lo seguro de su vida anterior. Pero ya no podía, ni tampoco quería: su viaje terminaba y el le esperaba seguramente ansioso por verla. Se pregunto como sería sentirle cerca, como sería su forma de moverse, de comportarse con ella, de sentir su toque en la piel, aunque fuera un simple roce. Aunque era una mujer segura de sí misma, le invadió cierto reparo hacia ese encuentro, pensando que no funcionaría, que ella tenía un carácter muy especial, que no era fácil vivir con ella...

Sumergida en estos pensamientos, casi no se dio cuenta de que ya había llegado a su destino, y de que caminaba por un pasillo donde una puerta al fondo le separaba de él. Rodeada por otros viajeros, recorrió el pasillo y llego a la puerta. Estaba abierta, y antes que ella la atravesaron dos o tres desconocidos que habían compartido viaje con ella.

Cuando llegó su turno se paró apenas medio segundo y respiró hondo. Él lo había hecho momentos antes, cuando la puerta se había abierto para dar salida a los pasajeros. Salió a una gran sala, donde había varias personas expectantes esperando a sus seres queridos, algunas ya saludándolos efusivamente con expresiones de júbilo y alegría. No lo vio al principio, giró la cabeza hacia la izquierda y cuando se giró a mirar a su derecha, él estaba frente a ella.

Se miraron, y el tiempo se detuvo.

Ella se acerco despacio. El dio dos pasos hacia ella, y cuando estuvo cerca la envolvió con un cálido abrazo, sin hablar. La acarició levemente el pelo, y sus ojos se encontraron durante unos segundos, temblando. Y fue entonces cuando su labios se fundieron en un intenso beso, un beso que les unió mas que todas las palabras que pudieron haber pronunciado Eran como dos piezas de puzzle que encajan a la perfección.

Olvidadas las inseguridades y los nervios, salieron abrazados de aeropuerto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que se me sale el corazon!!! que emocion la sola idea de que eso pase...tu vienes o yo voy? no importa, eso no importa...ay carajo, que bueno eres pa escribir, estoy que me caigo de la silla, a ver cuando le sigues que quiero saber que pasa luego...

Anónimo dijo...

Recibido tu mensaje aqui me tienes acompañandote. Verdaderamente es increible que existan personajillos capaces de hacernos la vida insoportable y nos obliguen a dejar lo que tanto amamos y tanto trabajo y sentimientos nos ha costado poner en marcha, pero la vida es asi. Aqui me tienes para lo que gustes, dulce musa. Mil besos para un alma apasionada.

Anónimo dijo...

Perdona pero esta entrada tuyo se parece muchiiiiisimo a otra que escribi hace mas o menos tres años. los hechos se desarrollan de la misma forma y con el mismo ritmo.jejejejejeje. se diria que hemos vivido el mismo sentimiento. que pena no haberlo compartido.jejejeje. un besin.

Maeglur & Muse dijo...

Mi Kronos precioso, como me hace falta hablar contigo...

Cristine dijo...

Hola Preciosa,aqui estoy para decirte que no te olvido,no me importa en que lugar andes,siempre estare donde vayas.
Un besit y mi cariño apra ti.
Cristi

Anónimo dijo...

.... vaya, bonita situación la q has descrito... ilusión, pasión, nervios, dudas, inseguridad, amor... es increíble lo que con internet se ha logrado en su corta vida... primero que los tímidos no seamos tan tímidos ante el ordenador, que los sentimientos se muestren con mayor libertad, que la soledad sea más llevadera, que te puedas enamorar de personas q viven a miles de kilómetros... en fin... lo dicho... bonita historia. un beso. Vento.